sábado, 26 de julio de 2014

Acércate dormida

Ven,
acércate dormida,
que sea tu piel quien me hable
del invierno y la primavera,
y tu silencio quien me arrope
donde la espera se hace eterna.
Ven
que esta noche sea la esfera
donde nuestras almas se reflejen
en los vahos de la última melodía....

Ven,
que esta noche los dioses no duermen,
ni mis párpados cerrarán el crepúsculo,
el día tendrá su hermana en la aurora del olvido
donde la arena que desliza los dedos
borrará de los cuerpos la palabra miedo,
y los abrazos tejerán la luna para tus ojos.

Ven,
acércate dormida.
 

jueves, 24 de julio de 2014

El alma no tiene más alma

Como el dolor que surge de la no felicidad
así se desmiente el miedo
al encuentro de su propio yo,
el rostro orgulloso de un anciano
que conoce ya la puerta de salida.


No hay más encuentros,
la música ya no es alma,
bajo los árboles las raíces se pudren
y el mañana se abandona al duelo.


Ya los ángeles me abandonaron,
espesas noches son las que me aguardan.
Ya todo se ha acabado, ya nadie sonríe,
 y el poeta ¿existe?.
No es más que un pensamiento
sobre el que cavaron mi tumba,
no existen los perros que aúllan, sólo el miedo a la soledad.
El alma no tiene más alma que su agonía.

domingo, 6 de julio de 2014

Vieja soledad

En la tarde cansada la música suena, acompaña; la soledad es quebrada en notas arrogantes que amortaja el silencio. Voces que huyen, miradas ladronas de miradas, ruidos de pasos en el hueco misterio.
Sombras que cruzan sus umbrales buscando el único camino de salida.
Gente gastada, rostros desaparecidos, rostros que desaparecen en la luz que la noche amortaja.
Todos se van, todos huyen, todos desaparecen, buscando ¿qué…?, y se sientan a esperar más tiempo que han de gastar, como si éste nunca hubiese de tener fin, como si esta entrega fuese eterna; esperar…. esperar.
 
El cristal que los envuelve se asoma manchado sobre las miradas, y el cuerpo solitario perfila su carnalidad sobre la cruz del día. Maldice su vida un perro ahogando su hambre de calor devorando el misterio de la noche. Si alguna vez se va, dejará su piel sin corazón.

Ciudades abiertas, mentes derrotadas. La gloria que desean les esquiva la mirada. Todos siguen el sendero, unos tras otros, ciegos, mudos, muertos… Preguntas sobre preguntas. Paseando sobre el abismo, arrastrando su alma. la sonrisa se desnuda huida, avergonzada, giran y vuelven sobre sus pasos, algo ha de pasar.

Pasean abrazados, se despiden al final. La tarde muere dormida en su tristeza. Vieja melodía, vieja nostalgia, vieja historia, vieja soledad.